Cómo empieza, casi siempre

El grooming casi nunca empieza con una amenaza. Empieza con una conversación aparentemente inocente en una app de mensajería, un juego en línea o redes sociales, y avanza poco a poco hacia el secretismo.

El adulto suele presentarse con una identidad falsa o engañosa, elogia y presta atención al menor, y gradualmente introduce temas privados o pide mantener la conversación en secreto — ese secretismo es, según orientaciones de organizaciones de protección infantil, una de las señales más consistentes.

Señales de alerta

  • Un contacto desconocido insiste en hablar en privado o cambiar de app
  • Pide fotos, videos o información personal
  • Pide expresamente que "esto quede entre nosotros"
  • Ofrece regalos, dinero o favores sin razón aparente
  • Tu hijo se vuelve reservado sobre con quién habla
  • Tristeza o ansiedad repentina relacionada con el celular
  • Baja en el rendimiento escolar o pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Aislamiento de amigos y familia

Qué hacer si sospechas algo

No acuses ni reacciones con pánico frente a tu hijo — eso puede hacer que se cierre por completo. Habla con calma, conserva las conversaciones o capturas como evidencia sin borrarlas, reporta al contacto directamente en la plataforma, y si hay indicios de contacto con intenciones sexuales, acude a las autoridades correspondientes. Buscar apoyo profesional para tu hijo también ayuda a procesar lo ocurrido.